El efecto negativo de postergar tus decisiones financieras

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Cuando eras niño, seguro tuviste una alcancía de tu caricatura favorita o el clásico cochinito de yeso. Cada vez que llegaba a tus manos una moneda la depositabas en la ranura con mucha emoción y entre mayor era la cantidad que ahorrabas, imaginabas que pronto reunirías el dinero suficiente para comprar aquello que siempre quisiste.

¿Pero qué sucedía cuando alzabas tu alcancía y sentías que no estaba lo suficientemente pesada? Probablemente pensabas que faltaban mucho para llenarla, te ganaba la impaciencia y le sacabas el dinero y te lo gastabas en algo que otra cosa en menos tiempo de lo que tardabas en reunirlo.

Probablemente esto te resulta muy familiar, y puede que te siga pasando al momento de ahorrar. En ocasiones, entre más largo es el plazo para llegar a una meta, mayor es la impaciencia por alcanzarla y sólo hay dos opciones: trabajar más y más rápido para acelerar el proceso o darse por vencido en medio del camino.

Cuando la impaciencia y la desesperación toman el control sobre tus decisiones financieras sólo puedes esperar consecuencias negativas para tu economía y sobre todo para tu futuro. Sencillamente, la impaciencia se vuelve un obstáculo para lograr tus metas de ahorro a largo plazo y estos son algunos efectos que podría tener en tus finanzas:

Malas inversiones

Invertir sin analizar los rendimientos que podrías obtener, pone en riesgo tus finanzas a futuro, y en un caso específico, podrían generarse en plazos aún más largos de lo que puedas imaginar o sin el retorno que esperas.

Cómo evitarlas: Procura informarte sobre todo lo relacionado al rendimiento de tu inversión y haz una valoración para saber si realmente tendrás los beneficios que esperas.

Gastos innecesarios

La impaciencia y la ansiedad pueden hacerte comprar compulsivamente cosas que realmente no necesitas y que solo te harán sentir bien por un momento.

Cómo evitarlos: Procura tener una lista de tus necesidades de acuerdo a su importancia o urgencia, esto te ayudará a tener un control sobre tus gastos corrientes.

Procrastinación:

Todas las malas inversiones y gastos innecesarios, te alejan de tu meta de ahorro y sólo causan que tardes aún más tiempo en llegar a tu objetivo.

Cómo evitarla: Fija metas con límites en tus gastos. Valora qué tan necesario es el gasto que harás y ten en mente que gastar sólo por hacerlo, tendrá consecuencias más tarde.

Futuro incierto

Sin un control de tus finanzas personales, pones en riesgo tu futuro y lo dejas en manos de la incertidumbre. Las malas inversiones, gastos innecesarios y la procrastinación, sólo abonan a la desprotección de tu porvenir.

Cómo evitarlo: Recuerda que ahorrar es una forma de prever y prepararse para el futuro. El ahorro a largo plazo toma tiempo, pero es una inversión que rendirá frutos en algún momento y te permitirá disfrutar el presente sin preocupaciones.

¿Qué hacer para controlar la impaciencia?

Recuerda que la espera, el trabajo y el ahorro tendrán sus recompensas. Procura visualizarte cumpliendo tu meta de ahorro y enfócate en ello. Toma en cuenta que el ahorro a largo plazo te ayudará a cumplir tus planes de vida y tener un futuro pleno y feliz.

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