Probablemente esta situación te resulte familiar: recibes tu ingreso y, en pocos días, ya está destinado a renta, servicios, deudas, tarjetas o gastos fijos. Cuando esto sucede, puede parecer difícil ahorrar o avanzar hacia tus metas. No necesariamente significa que administres mal tu dinero, sino que gran parte de tus ingresos ya está comprometida desde el inicio.
Desde este punto, es fácil pensar que la libertad financiera está fuera de alcance, pero no es así. Se trata de recuperar, poco a poco, el control sobre una parte de tu dinero para poder decidir cómo usarlo.



















































































































































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