¿Alguna vez has escuchado la palabra ikigai? Es un concepto japonés que suele traducirse como “razón de ser” y propone identificar aquello que da sentido a la vida cotidiana.
El ikigai no es una fórmula financiera, pero puede servir como referencia para relacionar el uso del dinero con lo que verdaderamente importa para ti. La pregunta deja de ser únicamente “¿cuánto tengo?” y se amplía hacia “¿qué quiero cuidar, disfrutar o construir con lo que tengo?”.
Pensarlo de esta manera permite que cada meta tenga un propósito personal. Ahorrar para atender un imprevisto, aprender algo nuevo, realizar un viaje, mejorar tu hogar o prepararte para el retiro representa decisiones distintas; conocer el motivo detrás de cada una te da una referencia para establecer prioridades.



















































































































































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