Porque tu pensión depende de dos cosas: cuántas tiempo laboraste, y cuánto dinero se aportó a tu Cuenta Individual. Y ambos elementos se construyen únicamente cuando cotizas de manera formal. Entre mayor sea tu densidad, más cerca estarás de una mejor pensión.
Veamos algunos ejemplos para ayudarte a que lo visualices mejor:
Ejemplo 1: Cynthia, 38 años
- Cynthia inició su vida laboral a los 22 años
- 5 años cotizando formalmente
- 6 años trabajando por su cuenta sin cotizar
- 1 año reciente en empleo formal
Total trabajado: 12 años
Total cotizado: 6 años
Densidad: 50%
Aunque ha trabajado de forma continua, solo la mitad de ese tiempo sumó semanas cotizadas para su retiro. Ahora que retomó la cotización, puede fortalecer su densidad mediante constancia y aportaciones voluntarias para lograr un mejor cálculo de pensión.
Ejemplo 2: Emmanuel, 57 años
- Emmanuel está cerca de la etapa de retiro
- 18 años cotizó formalmente a través del Régimen 73 del IMSS
- 10 años trabajando de manera independiente
- Actualmente no está registrado ante el Instituto de Seguridad Social
Total trabajado: 28 años
Total cotizado: 18 años
Densidad: 64%
Su densidad de cotización es buena y, con sus características actuales, sí alcanzaría una pensión; sin embargo, necesita incrementar sus semanas cotizadas para mejorar su monto. Conociendo su porcentaje, Emmanuel decidió evaluar la Molidad 40 (aplicable únicamente a la Ley 73 del IMSS) para aumentar tanto su densidad como el monto de su pensión antes de retirarse.